El comandante de una dependencia policial quiere descubrir al culpable (o los culpables) del robo de un banco. El exhaustivo interrogatorio ha arrojado respuestas disimiles. Cansado de tantas contradicciones, finalmente pregunta: «¿Quién miente?»
Sospechoso 1: Sólo uno de nosotros miente.
Sospechoso 2: De ningún modo, son dos de nosotros los que mienten.
Sospechoso 3: No, no, no. Son tres de nosotros los que mienten.
Sospechoso 4: Pero si los cuatro decimos la verdad...
El policía, echándose a reír, increpa: «Yo sé que sólo uno de ustedes dice la verdad».
Si el agente de la ley es veraz en su afirmación, ¿quién de los sospechosos dice la verdad?
Solución:
Como el policía dice la verdad, deducimos que son tres los que mienten y sólo uno de ellos es sincero en su manifestación. Esto quiere decir que
el Sospechoso 3 dice la verdad.
Tenemos, entonces, que los Sospechosos 1, 2 y 4 mienten y el tercero es franco en su respuesta.
Ya que hemos descubierto al individuo veraz, concluimos que los sospechosos mencionados son los responsables del delito.
Entonces, el tercero queda libre, y los demás, confinados.